sábado, enero 24, 2009

B I G O T E.

Los enormes bigotes que solían usar los germanos en la Edad Media llamaron la atención de los habitantes de la Península Ibérica, no menos que los juramentos y las imprecaciones que proferían aquellos bárbaros.

Con inusitada frecuencia, los germanos exclamaban bi Got! ‘¡por Dios!’. Más que un juramento, era una mera interjección.

Sin entender lo que aquella palabra significaba, los españoles empezaron a llamar bigot a los hombres bigotudos hasta que, con el tiempo, la palabra ya castellanizada como bigote sirvió para denominar el propio apéndice piloso.

Muchos creen que bigote llegó al español bajo el Imperio de Carlos I (Carlos V de Alemania) con el fuerte contingente germánico que entró por entonces a la Península.

Sin embargo, Carlos I gobernó el Imperio a comienzos del siglo XVI, y bigote aparecía ya en el Diccionario latino-castellano, de Nebrija.

Por otra parte, aunque la etimología parece suficientemente comprobada, no es seguro que hayan sido los germanos quienes llevaron la palabra a la Península.

En efecto, allá por el siglo XII, en Francia se llamaba bigot a los normandos, y en esa época, al otro lado del canal de la Mancha, los ingleses pronunciaban bi God ‘por Dios’.

Sobre esta base, se plantea la duda acerca de si esta voz fue traída al español por los germanos o por los franceses.

En un trabajo de 1968, el académico Rafael Lapesa afirmaba que bigote debía su origen al bi Got proferido por unos guardias suizos que participaron en la Reconquista de Granada y que habían llegado a España en 1483, una fecha perfectamente compatible con el registro de Nebrija arriba mencionado.

8 comentarios:

fonsilleda dijo...

Como de costumbre, curiosa y atractiva entrada. Siempre nos ilustras y entretienes, al tiempo que aprendemos.
Mis saludos

esteban lob dijo...

Bi Got, MNB, ¡ Qué sorpresa!...
no me lo habría imaginado.

En lo personal, nunca me he dejado bigote y esta no será la oportunidad de hacerlo.

Cariños.

Poetiza dijo...

Amiga, cuantas lecciones he tomado al leerte en este tiempo que llevamos juntas por este mundo bloguero. Eso de Bigote jamas lo hubiera imaginado, te dejo un beso, cuidate.

Kharma dijo...

Hola!.

Me gustó mucho lo que has escrito aquí, siempre leo con avidez, porque son cosas muy interesantes, pero me ha dejado muy impresionado lo que ocurrió con el post anterior.
Soy un poco más chico (y por tanto, ignorante) que el promedio de los que comentaron ese post. Nací en 1980, en una familia en que las ideas políticas eran diversas y encontradas. Entenderás que el espíritu de mi época, la subjetividad en la que crecí es diferente, con un marcado individualismo y una menor sensibilidad a ideales, comparándola con la que ocurría en los 70 y parte de los 80. Con todas las ventajas y desventajas de eso, me sorprendí al leer tanta intolerancia, aún guardada, aún larvada, esperando una chispa para transformarse en fuego. No sé sinceramente si eso es bueno o malo, pero lo que sí sé es que la intolerancia, la falta de respeto, y las guerras doctrinarias no son necesarias para hacer brillar lo mejor de nosotros.
Hoy por hoy, la calidad de vida, las oportunidades de desarrollo, la disminución del dolor y el sufrimiento son nortes bien comunes. Y como son problemas presentes, es buen momento para pensar en qué hacemos, individualmente, para hacernos cargo de eso. Primero en nuestro fuero individual, y después político.
Por eso me gustó lo que hiciste, mostrarte humana y en un contexto histórico. Una profesora real tiene alma, mente, corazón... no es sólo un transmisor vacío. Tiene una mirada, una postura, y puede expresarla para mostrar la diversidad de perspectivas y emociones que hay en torno a cualquier punto. Eso es riqueza.
Y por eso también me impresionó la intolerancia, la pobreza, de algunos: para los que somos más jóvenes, es triste mirar, independiente de las posturas políticas, que hay personas que no aprendieron nada del dolor que todos sufrieron, víctimas y victimarios de uno y otro lado.
Conozco personas derechistas e izquierdistas que han aprendido, han logrado dimensionar lo vivido, estudiarlo y comprenderlo, que no dudarían un segundo en arremangarse y trabajar por el bienestar de otros codo a codo.
Quizá la reparación, reconciliación y otros tantos objetivos no sean alcanzables, pero esa no es razón para no trabajar por ellos, modificar nuestros esquemas de pensamiento, e intentar acercarnos entre nosotros.

Disculpa, creo que quizá querías dar vuelta la página. Pero tu sabes... soy más chico y tonto.

Estoy preparando mi mochila ahora, voy mañana subiendo a la montaña. Te dejo un cariñoso abrazo aquí.

MNB dijo...

FONSILLEDA
ESTEBAN
POETIZA
KHARMA

Gracias por sus visitas y comentarios.

Para mí, también el origen de esta esta palabra fue una sorpresa.

ESTEBAN:
Mis abuelos, mi papá y mi suegro usaban bigote.
Tú eres de otra generación. Ya no debes dejártelos.
Después llegó otra generación, años 70, la de mis hermanos que usaban pelo largo y posteriormente la de mis hijos, el menor fue el único que se dejó barba, pelo largo y bigotes y así van pasando las modas.
¿Qué irá a pasar con mis nietos que cumplieron 1 año?

Cariños.

MNB dijo...

KHARMA:

Mis hijos son de tu edad y no son intolerantes, porque no han vivido en la familia la prepotencia del que cree que tiene las mejores ideas.
Mi familia es muy derechista, pero muy respetuosa de las opiniones de los demás y eso es un valor grande.
Respetar a todos sean de aquí o de allá.
Yo soy de centro. No me gusta ni la izquierda ni la derecha. Me gustan o no me gustan las personas.
Que yo piense que Frei fue una buena persona y que Pinochet un asesino, no me hace ser comunista, pero eso la gente fanática no lo entiende.

Gracias por tus palabras.
Que te vaya súper en la montaña y ten cuidado.

Nosotros también nos ausentaremos.
Vamos a Zapallar y no sé aún si tendremos Internet.

Nos veremos en marzo.

Un fuerte abrazo.

RECOMENZAR dijo...

Me gusta el bigote es muy masculino atrapa y bueno que mas puedo decirte .............
te dejo besos sin alas

Ulysses dijo...

Muy buena entrada al igual que la mayoría, nunca hubiera imaginado, de donde viene la palabra bigote.

Saludos