viernes, diciembre 24, 2010

jueves, diciembre 09, 2010

B A B E L.

Sustantivo femenino invariable formado a partir del latín bíblico Babel, el que a su vez provenía del hebreo bavel, que significaba 'confusión'.

En latín, Babel era un nombre propio indeclinable usado a veces como sinónimo de Babylonia, nombre de la ciudad donde se irguió la torre cuyos obreros se confundieron por hablar lenguas diferentes, o también para designar a la propia torre.


En las lenguas modernas, babel es un nombre común que significa "lugar en que hay gran desorden y confusión o donde hablan muchos sin entenderse" o también "desorden y confusión".

En español se ve frecuentemente escrito con mayúscula, como en este ejemplo de la novela Palabras en juego, de la autora paraguaya Yula Riquelme de Molinas:


De no ser así, aún estaría maldiciendo en su silla de ruedas la Babel que nos rodea.

(La Palabra del Día)

sábado, noviembre 06, 2010

L U N A.

El nombre de nuestro satélite nos viene del latín luna, contracción de lucina, una forma del verbo luceo, lucere 'brillar', 'iluminar'. El verbo latino luceo provenía de la raíz indoeuropea leuk- 'brillar', 'iluminar'.

Muchas palabras de nuestra lengua derivan del nombre del astro, que los griegos llamaban Selene.
Así, lunar es el nombre de una mancha oscura y más o menos redonda en la piel; aunque no se sabe con certeza si se llamó así porque su redondez recordaba la de la Luna o porque se creía que el lunar era causado por la influencia del astro sobre el niño aún en el seno de su madre.

Esta segunda hipótesis parece ser la preferida por Corominas, quien cita un pasaje de Suetonio en el que se dice que Augusto nació con varias manchas sobre el cuerpo en la forma, orden y número de las estrellas de la Osa Mayor.
Este etimólogo señala que sobre esta base puede haberse asentado la creencia del influjo de la Luna sobre la aparición de los lunares.

No se detienen allí las creencias acerca del efecto de la Luna sobre los hombres: lunático es el que padece locura no permanente, sino por intervalos, como las fases de la Luna.
Y no olvidemos la luneta, el pequeño cristal redondo que es la parte principal de los anteojos, y, también, la platea del teatro, que tiene forma de media luna.
Ni el lunarejo, el animal llamado así porque tiene en su pelaje manchas que recuerdan lunares.
Ni el lunes, el primer día de la semana, que tomó su nombre del latín dies lunae 'día consagrado a la Luna'.

(La Palabra del Día)

lunes, octubre 25, 2010

M A R I P O S A.

El nombre castellano de la mariposa, de historia tan colorida como sus alas, proviene de antiguas canciones y dichos infantiles que se referían a algunas de las ciento sesenta mil especies de insectos conocidos con ese nombre y las llamaban a posarse con versos tales como "María pósate, descansa en el suelo".


Los ingleses prefirieron llamarlas butterfly 'mosca de la manteca', un nombre parecido al que le dieron los alemanes, Milchdieb 'ladrona de leche'; los franceses, papillon, del latín papilione, y los portugueses, borboleta, del antiguo belbellita, formado a partir del adjetivo latino bellus 'bueno', 'bonito'.

(La Palabra del Día)

jueves, octubre 21, 2010

QUERID@S AMIG@S

ESTUVE 15 DÍAS SIN COMPUTADOR.

UN DÍA MURIÓ.

SE SALVÓ EL DISO DURO, PERO NADA DE LO QUE YO TENÍA.

PERDÍ TODO.

AHORA VOLVERÉ AL BLOG Y A MIS PALABRAS.

CARIÑOS A TOD@S. MNB.

martes, septiembre 28, 2010

P I Z Z A.

El nombre de este plato italiano proviene del antiguo germánico bizzo, que significaba 'morder' y 'bocado' (cantidad de alimento que se puede tomar con una mordida).
En su forma original, la pizza se compone de un pan de forma circular y achatada, cubierto con queso de tipo mozzarella, tomates y aceite de oliva.
Al extenderse por Italia a lo largo del siglo XIX, algunas características del plato fueron cambiando: al llegar a Roma sustituyó el tomate por cebolla y aceitunas y en la Lombardía se enriqueció con anchoas, entre otras modificaciones.
A comienzos del siglo XX, la pizza cruzó el océano y llegó a Buenos Aires, donde la masa se hizo más gruesa, y a Nueva York, donde se le añadió un variopinto conjunto de ingredientes: rebanadas de salchichas, panceta, camarones y trozos de ají.
Sin embargo, fue sólo a mediados del siglo pasado, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el antiguo alimento napolitano conquistó el mundo.

En el Diccionario de la Academia, pizza aparece escrito con doble z y en bastardilla, indicando que se trata de una palabra que aún no ha sido españolizada.

(La Palabra del Día)

sábado, septiembre 11, 2010

H I S T E R I A.

El nombre de esta enfermedad psíquica proviene de la ignorancia que prevaleció hasta fines del siglo XIX, cuando estaba considerada como una dolencia propia de las mujeres, puesto que se creía que era causada por problemas en el útero, palabra proveniente del griego hystera y ésta, a su vez, del sánscrito udáran 'abdomen'.

Fueron los trabajos del profesor Jean-Martin Charcot y, sobre todo, de su discípulo en el hospital parisino de la Salpetrière, Sigmund Freud (1856-1939), los que permitieron develar el misterio de la histeria, mostrándola como una enfermedad causada por conflictos en la vida psíquica inconsciente, tanto en hombres como en mujeres.

A partir de su Estudios sobre la histeria, que publicó junto con Josef Breuer en 1895, Freud desarrolló una compleja teoría sobre el funcionamiento de la mente y de la afectividad del ser humano, basada en sus investigaciones sobre una vida psíquica inconsciente, hasta entonces poco conocida, y en la influencia de esta actividad inconsciente sobre el comportamiento y los afectos.

La voz histeria llegó al español a través del francés hystérie, con origen en el mencionado hystera más el sufijo -ia, usado en español en los nombres de algunas enfermedades.

(La Palabra del Día)

miércoles, agosto 25, 2010

R E M U N E R A R.

Palabra usada desde muy antiguo en nuestra lengua con el sentido de 'retribuir' o de 'premiar'.

Aparece en castellano por lo menos desde el siglo XVI, en el Libro de los siete sabios de Roma (1530).

El origen más remoto de este vocablo lo encontramos en la raíz indoeuropea mei-, que dio lugar al latín munus, muneris 'cargo', 'oficio', 'obligación', de donde surgió el verbo munero, -are 'regalar', 'gratificar' y de éste, remunero, -are 'remunerar', 'pagar' y también, 'ser remunerado'.

Munus dio lugar asimismo a otras palabras latinas que pervivieron en castellano y en otras lenguas romances, como municipius 'municipio', munificentia 'munificencia' e inmunis 'inmune' ('libre de toda obligación', más tarde, 'a salvo de ciertas enfermedades').

(La Palabra del Día)

lunes, agosto 09, 2010

A G O S T O.

La historia de este mes se remonta a más de dos mil años, cuando agosto adquirió ese nombre debido a las ambiciones del emperador romano Cayo Julio César Octavio, conocido como Octavio Augusto, quien no quería ser menos que Julio César, su predecesor y padre adoptivo. Augustus, que no formaba parte del nombre de nacimiento, fue un título que le confirió el Senado, tomando el adjetivo que significaba 'magnífico', 'majestuoso', lo mismo que denota hoy augusto en nuestra lengua. En el antiguo calendario romano, el año comenzaba en marzo, y el sexto mes se llamaba Sextilis, pero en el año 24 antes de nuestra era, Octavio Augusto decidió darle su nombre y, desde entonces, Sextilis se llamó Augustus. Octavio imitaba así al ya fallecido Julio César, quien había hecho lo mismo veintiún años antes con el quinto mes, hasta entonces llamado Quinctilis, que con él pasó a llamarse Iulius en homenaje a la familia Iulia, a la que pertenecía. No obstante, dar su nombre a Sextilis le pareció poco a Octavio, quien consideraba que aún no había alcanzado la misma gloria que Julio César, ya que Iulius tenía 31 días, y Augustus, sólo 29. Por esa razón, el emperador alteró la duración de varios meses, quitando y poniendo días, hasta lograr que su mes tuviera 31 días. Por eso, aún hoy, dos mil años después, julio y agosto tienen 31 días cada uno.

Cabe recordar que los miembros de la familia Iulia, a la que pertenecían Julio César y, por adopción, Octavio Augusto, creían que esta gens había sido fundada nueve siglos antes por Iulo (Ascanio para los griegos), hijo de Eneas y nieto de la diosa Afrodita, según se narra en La Eneida

(La Palabra del Día)

miércoles, julio 28, 2010

I N S E C T O.

Esta palabra proviene del latín insectus, del mismo significado, formada a partir del participio pasivo del verbo insecare 'hacer un corte o incisión', en alusión a las ceñiduras que marcan las partes que componen el cuerpo de estos animales.

El verbo secare dejó una vasta herencia en las lenguas romances con palabras como secante, la línea que corta un plano o el plano que corta un volumen; segar, cortar las mieses; bisectriz, la recta que corta un ángulo en dos partes iguales; disecar, cortar los tejidos de un cadáver; intersección, el punto donde se cortan dos rectas o la recta donde se cortan dos planos.

La idea de cortar también estaba presente en el nombre que los griegos daban a los insectos: éntomon, voz derivada de éntemnein 'cortar', que se refería a un ser dividido en pedazos.

En las lenguas modernas, éntomon dio lugar a entomología 'estudio de los insectos' y también a términos del lenguaje médico que se refieren a la idea de cortar, tales como lobotomía o traqueotomía.

(La Palabra del Día)

lunes, julio 12, 2010

P U L P O.

Desde un acuario de Alemania, un pulpo con supuestos poderes adivinatorios ha concitado la atención de la opinión pública mundial prediciendo resultados de partidos de fútbol, aunque el autor de estas líneas coincide con el escritor Eduardo Galeano en que probablemente "este pulpo sea un corrupto".

De todas maneras, tal vez valga la pena recordar que la palabra pulpo, que se registra en español por lo menos desde el siglo XIV, proviene del latín polypus, palabra formada a partir del griego polloi (muchos) y podes (pies), de modo que un ciempiés también podría haber sido un pulpo, o una araña, que tiene ocho patas, pero, bueno, eso no ocurrió.

Corominas supone que la o de polypus se convirtió en u por efecto de un fenómeno dialectal que se verifica en ciertas hablas del norte de España.

Cabe mencionar que la palabra latina le dio también al español la voz pólipo, que designa «un tumor pediculado, benigno, que se forma y crece en las mucosas y que, en ciertos casos puede evolucionar hacia la malignidad».

También hay un celenterado que lleva el nombre de pólipo y, finalmente, el diccionario afirma que a los pulpos también se les puede llamar pólipos, aunque esto último parece una ocurrencia que sólo puede estar en la colección de antigüedades del DRAE, un diccionario que debería ser de uso.

(La Palabra del Día)

sábado, julio 10, 2010

F Ú T B O L.

Se ha dicho que el fútbol reemplaza en el mundo moderno las rudas competencias de los caballeros medievales.
Este deporte, nacido en la Inglaterra del siglo XIX y rápidamente difundido en el mundo entero, tomó su nombre de las palabras inglesas foot 'pie' y ball 'pelota', dos vocablos cuyos orígenes pueden ser rastreados muy lejos.
En efecto, foot proviene de las raíces pod- y ped-, de las lenguas prehistóricas indoeuropeas, que también dieron lugar al vocablo griego pous 'pie', del cual proceden palabras como trípode, podio y antípoda. También vienen de esas raíces la voz sánscrita padas 'pie' y la lituana pedà 'paso', pero desde el punto de vista de nuestra lengua, su derivación más importante ha resultado el latín pedes 'pie', que dio lugar a incontables palabras castellanas, tales como pedicuro, peón, pedal, velocípedo.
Ball, por su parte, llega del griego ballein, que significaba arrojar .
La palabra fútbol fue rechazada inicialmente por los puristas, que la consideraban un anglicismo, por lo que intentaron imponer balompié, un calco semántico, en realidad, de la palabra inglesa.
Balompié apareció por primera vez en el Diccionario académico en 1927, con una definición en la que se evitaba cuidadosamente football:

Juego parecido al del balón, del cual se diferencia en que la pelota o balón se juega con el pie. Sin embargo, en sus últimas ediciones, el Diccionario remite directamente a fútbol, reconociéndola así como preferible.

(La Palabra del Día)

martes, junio 29, 2010

H I N C H A.

El primer hincha de fútbol de la historia vivió en Montevideo a comienzos del siglo XX; trabajaba en el Club Nacional de Fútbol, el segundo club uruguayo por antigüedad.

Era de profesión talabartero y estaba encargado de inflar (hinchar) los balones del Parque Central, la sede del Nacional.
Se llamaba Prudencio Miguel Reyes, pero era más conocido como «gordo Reyes» o «el hincha». Nuestro hombre, partidario fanático del club montevideano, y sus gritos estentóreos: « Nacional!» eran famosos a principios del siglo pasado en las canchas donde jugaba su club.

Y es fácil imaginar cómo resonarían los gritos del talabartero si se tiene en cuenta que inflaba las pelotas sólo con la fuerza de sus pulmones.

Durante los partidos, otros aficionados solían comentar ante las ruidosas demostraciones de Reyes: «Mirá cómo grita el hincha».

Y poco a poco la palabra hincha se fue aplicando a los partidarios del Nacional que más gritaban en los partidos; más tarde se extendió a los demás y, finalmente, a los partidarios de todos los clubes.

La palabra se extendió al resto del mundo hispanohablante con los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, cuando el fútbol de Uruguay ganó sendas medallas de oro, y en el Mundial de 1930 de Montevideo.

(La Palabra del Día)

jueves, junio 24, 2010

N I G E R I A.

Este país del África occidental tomó su nombre del río Níger, que irriga esa área del continente y que también sirvió para denominar a la República de Níger.

No se sabe con certeza de dónde proviene el nombre del río, pero hay quien dice que proviene de la voz cananita nigir, que significa 'rio que se pierde en la arena'.

Otros afirman que el nombre del río se origina en la lengua tuareg n'eghirren, que significa 'agua que flota'.

También se ha dicho que Níger procede de la voz de la lengua tamaskek gher N'gheren, que significa 'río de ríos' o 'río entre los ríos'.

(La Palabra del Día)

martes, junio 08, 2010

P O N T Í F I C E.

Algunos años después de la legendaria fundación de Roma por Rómulo y Remo (753 antes de nuestra era), cuando los monarcas de la joven ciudad se ocupaban aún de los rituales religiosos, el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, consideró que sus sucesores tendrían que ocuparse de la guerra y del gobierno de un Estado cada vez más complejo, de modo que no estarían en condiciones de pensar en la liturgia.

Con esa idea, Numa Pompilio decidió entregar el cuidado de las ceremonias religiosas a un funcionario o sacerdote que desempeñara exclusivamente esa función religiosa.

Después de mucho meditarlo, confirió esa dignidad a los pontífices, que eran los encargados de cuidar el puente sobre el río Tíber, una tarea que en aquella época revestía enorme importancia política y militar, además de religiosa.

En la palabra pontifex se fusionan pontis 'puente' y facere 'hacer', en alusión a su actividad: cuidar el puente.
Algunos siglos más tarde, Julio César decidió asumir la dignidad de Pontifex Maximus 'sumo pontífice', el mayor de los pontifices, para indicar así su posición de jefe no sólo civil y militar, sino también religioso.

A partir de Augusto, este título quedó vinculado al de emperador durante varios siglos, hasta la llegada al poder de Constantino (306 d. de C.), quien adoptó el cristianismo como religión oficial del Imperio.

Fiel a la tradición consagrada por sus predecesores, Constantino siguió usando durante algún tiempo el título de sumo pontífice, ahora como representante de Cristo.

Pero los obispos de Roma no demoraron en reivindicar para sí la condición de únicos representantes de Cristo en la Tierra y acabaron por incorporar el título de Pontifex Maximus, que los papas ostentan hasta hoy.

(La Palabra del Día)

jueves, mayo 20, 2010

C A T A R A T A.

Palabra proveniente del latín cataracta, que a su vez se tomó del griego kataractes, que tenía dos significados, tal como ocurre hoy en español.

Por un lado, cataracta era una cascada, vocablo que nos llegó en una de las versiones latinas de la Biblia, cuando se describe así el diluvio universal:

"Abriéronse las cataratas del cielo y llovió durante cuarenta días y cuarenta noches".

Pero cataracta podía ser también una verja o puerta de metal empleada para impedir el paso.

De la primera acepción, se deriva el significado actual de catarata como cascada en nuestra lengua.
De la segunda proviene su empleo en español para referirse a una afección de la vista, cuando hay un obstáculo que impide el paso de los rayos de luz.

(La Palabra del Día)

jueves, mayo 06, 2010

F É N I X.

Era el nombre de un ave legendaria que habitaba en algún lugar de Arabia.

Luego de vivir durante quinientos años, era consumida por el fuego, pero muy pronto, un ave nueva nacía de sus cenizas.

Para los egipcios, el ave fénix representaba el sol, que muere cada noche y renace radiante en cada amanecer.

El nombre del ave mitológica proviene del egipcio bynw, de donde se derivó la voz griega phoinix y de ésta, la latina phœnix.

( La Palabra del Día)

domingo, abril 25, 2010

H Í G A D O.

Nuestra lengua no es sino un latín tardío, enriquecido con numerosos elementos godos y árabes después de que estos pueblos ocuparon la Península Ibérica.

Cabría, pues, esperar que el nombre del hígado apareciera emparentado con la palabra latina iecur, o tal vez con la griega épatos, pero ¿por qué hígado?

Se trata de una historia curiosa que comienza con una digresión gastronómica.

Los franceses dieron a conocer al mundo el foie gras de oca, una delicatesse ( delicia) elaborada con hígado de oca hipertrofiado con dosis abundantes de maíz.

Pero el producto es mucho más antiguo que Francia y los franceses; ya era conocido por los atenienses del siglo de Pericles, quienes, como no tenían maíz, cebaban a las ocas con higos (sykon, en griego) y, como tampoco sabían francés, lo llamaron hépar sýkoton.

Esta exquisitez gastronómica fue legada a Roma, donde el gourmet Marcus Apicius innovó al introducir la costumbre de sumergir el hígado en un baño de leche con miel para que aumentara de tamaño y mejorara su sabor con nuevas fragancias.

El hépar sýkoton de los griegos se llamó en Roma iecur ficatum ‘hígado con higos’, expresión que, con el tiempo, pasó a designar al hígado, con higos o sin ellos, de cualquier animal, también el del hombre.

Algunos siglos más, y la palabra iécur se perdió en la oscuridad de los tiempos, mientras que ficatum se siguió usando como nombre del órgano, hasta llegar al asturiano fégadu, al castellano antiguo y portugués fígado y, finalmente, al moderno español hígado, documentado desde finales del siglo XV.

(La Palabra del Día)

miércoles, abril 21, 2010

PREMIO PRINCESS

HE RECIBIDO DE AURORAINES EL PREMIO PRINCESS.

LE AGRADEZCO PROFUNDAMENTE EL HABÉRMELO CONCEDIDO.

MUCHAS GRACIAS, QUERIDA INÉS.

sábado, abril 10, 2010

N O M E O L V I D E S.

Hay unas cincuenta especies del género miosotis o raspilla, también conocida como nomeolvides.

La gran mayoría tiene flores de 1 cm. de diámetro con cinco pétalos azules que crecen en los extremos de los tallos.

Según una leyenda que durante algunos siglos formó parte de los juegos galantes de las cortes europeas, los portadores de la flor azul conocida como miosotis o respilla, jamás serían olvidados por sus amantes, lo que dio lugar a que también se la llamara en español nomeolvides.

Esta creencia se extendió tanto por Europa que este nombre es semánticamente idéntico en un gran número de lenguas europeas: en alemán, Vergissmeinicht; en inglés, forget-me-not; en holandés, vergeet-mij-mietje; en danés, forglem-mig-ej; en sueco, förgötmigej; en rumano, nu ma uita; en húngaro, nefelejcs; en checo, pomnenka; en ruso, nezabudka; en eslovaco, nezábudka; en polaco, niezapominajka; en italiano, notiscordardimé, y en francés, ne m'oubliez pas.

(La Palabra del Día)

domingo, abril 04, 2010

¿LOS CONEJOS PONEN HUEVOS?



TRADICIONES HISTÓRICAS LINDAS DE CONOCER.

Según las viejas imaginaciones fueron los huevos un símbolo de la vida y surgieron como un símbolo para asegurar la fecundidad y las buenas cosechas.
Según la concepción cristiana, durante la Semana Santa se evoca la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Es este último acontecimiento, el conocido como la Pascua de Resurrección.
¿Qué relación tiene con los huevos y los conejos de Pascua?
El origen de la Pascua se remonta al año 1513 a. C., cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto a la Tierra Prometida, acontecimiento que se celebraba cada año por tratarse de la liberación del pueblo hebreo.
La tradición señala que el festejo comprendía el sacrificio de un cordero.
Posteriormente y durante siete días, el pueblo hebreo comía pan sin levadura, al que llamaban pan "ázimo".
Del mismo modo, para los cristianos la Pascua es la fiesta que conmemora la Resurrección de Cristo, luego de haber entregado su vida en la cruz por los pecados del mundo.
Es el cordero de Dios que se ofrece en sacrificio para limpiar a los hombres del pecado.
Con el tiempo, los primeros cristianos celebraban la Pascua del Señor al mismo tiempo que los judíos, la noche de la primera luna llena, el primer mes de primavera.
Sólo hasta finales del siglo IV, la celebración de la Pascua en Jerusalén se trasladó al domingo posterior a la festividad judía, celebrándose por separado el Viernes Santo y la Pascua.
Los historiadores también mencionan como origen del "Easter" la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz conocida como "Easter", representada con un huevo en la mano y un conejo a su lado, en señal de fertilidad.
Muchos son los posibles orígenes del conocido intercambio de huevos de chocolate el día de Pascua.
Algunas historias se remontan a la Edad Media, cuando la Semana Santa era tiempo de pagar los censos, y este pago se hacía el domingo de Pascua y con huevos.
También existen registros de los siglos XVII y XVIII en las que el día de Pascua en Francia se le ofrecía al monarca cestas cargadas de huevos decorados artísticamente, como símbolo del nacimiento de una nueva vida que representa la Resurrección de Cristo.

A MIS AMIGOS CRISTIANOS, CATÓLICOS, JUDÍOS, MUSULMANES, ATEOS , AGNÓSTICOS, A LOS DESENCANTADOS Y DESESPERANZADOS LES DESEO UNA FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN .
PASCUA ES UN PASO A OTRA VIDA. ESA FRASE LE VIENE A TODOS.

UN FUERTE ABRAZO DE MNB.

viernes, marzo 19, 2010

VOLVERÉ, VOLVERÉ, VOLVERÉ.

QUÉ ALEJADA HE ESTADO "DE LAS PISTAS"...

PROMETO PONERME AL DÍA Y VISITARLOS.

BESOS Y ABRAZOS A MIS AMIGOS Y AMIGAS.

lunes, marzo 08, 2010

H I P O C O R Í S TI CO.

Llámanse así los apodos cariñosos, habitualmente de origen familiar, formados mediante alteraciones de los nombres originales, tales como Pancho, Mingo, Charo o Lola, incluso a partir de la pronunciación errónea de los niños que están aprendiendo a hablar.

La palabra llegó al español por vía culta, procedente del griego hypokoristikós "acariciante", derivada de hypokorizomai "hablar como los niños pequeños".

En la composición de este último vocablo está contenida la palabra griega koré "niña".

Esta voz está registrada en castellano por lo menos desde 1867, pero apareció por primera vez en el Diccionario de la Academia en la edición de 1927.

(La Palabra del Día)

domingo, febrero 21, 2010

Q U I L A T E.

La semilla del fruto del algarrobo era empleada por los antiguos griegos como unidad de medida para pesar joyas y piedras preciosas debido a la uniformidad de peso que le atribuían.

El algarrobo se llamaba en griego keration, por lo que esta palabra se empleaba también como unidad de peso de las gemas. Un keration equivalía al peso de una semilla.

Cuando los árabes adoptaron esa unidad de peso, su nombre se convirtió en quirat, que en español pasó más tarde a quilate.

Actualmente, quilate tiene dos denotaciones diferentes: el quilate de joyero y el de orfebre.

El primero es una unidad de masa equivalente a 1/140 de una onza, lo que representa unos dos décimos de gramo.

En cambio, el quilate de joyero, que expresa la cantidad de material precioso contenida en una aleación, equivale a 1/24 del total del material o, lo que es lo mismo, un 4,167%.

De esta forma, una pieza de veinticuatro quilates está constituida por oro puro, mientras que una de dieciocho quilates tiene una pureza de 75%.

Esta palabra tiene su equivalente en portugués como quilate; en inglés y francés, como carat; en italiano, como carato, y en alemán, Karat.

En nuestra lengua, quilate se emplea también, generalmente en plural, para aludir a la valía o a la importancia de alguna cualidad inmaterial, como en este texto del escritor mexicano Gilberto Chávez Jr.

«...sin atreverme yo a consumar el acto irremediable, cosa que, hasta cierto punto, salía sobrando y que, quizás, ponga en entredicho mis quilates de varón».

(La Palabra del Día)

sábado, febrero 13, 2010

P A S Q U Í N.

Homero nos cuenta que un guerrero temible como Patroclo, vestido con la armadura de Aquiles y empuñando su espada, parecía invencible.

Sin embargo, en la lucha de Patroclo contra Héctor, los dioses inclinaron su balanza a favor de este último: Apolo lo golpeó, y Héctor le dio muerte.

Mucho más de un milenio más tarde, en el siglo XVI, al echar los cimientos de un palacio en Roma, se descubrió cerca de la Piazza Navona un antiguo grupo escultórico que representaba a Menelao llevándose el cuerpo de Patroclo.

En esa época se puso de moda en la ciudad pegar libelos en el pedestal de aquella estatua, generalmente contra los papas y los cardenales.

La escultura estaba situada frente al taller de un sastre de nombre Pasquino, que era conocido por sus críticas en extremo mordaces contra las autoridades más encumbradas, incluso contra el Papa.

Es probable que el sastre Pasquino haya sido el iniciador de la costumbre al pegar allí sus escritos, que desde entonces tomaron su nombre.

Con el desarrollo de la prensa en la época contemporánea, la palabra italiana pasquinata, tomada del nombre de Pasquino, y que llegó al español como pasquín, pasó a designar a los diarios sensacionalistas y, en general, calumniadores.

(La Palabra del Día)

martes, febrero 02, 2010

L I L I P U T I E N S E.

Adjetivo que califica a una persona extremadamente pequeña, como los habitantes de Lilliput, el país creado por el escritor británico Jonathan Swift en su novela Viajes de Gulliver (1726).

El protagonista de la novela, el doctor Lemuel Gulliver, contaba que los habitantes de Liliput tenían quince centímetros de estatura y que en su isla, situada cerca de Tasmania, en Australia, toda la flora y la fauna tenían tamaño proporcional, equivalente a una doceava parte del que tendrían en nuestro mundo.

Toda la obra es una alegoría de la Inglaterra y la Francia del tiempo de Swift quien llama, por ejemplo high- heels (tacones altos) a los conservadores tories, y low- heels (tacones bajos) a los equivalentes liliputienses de los whigs, que luchaban por un papel más destacado del Parlamento británico.

La palabra liliputiense aparece registrada en español —sin la ll que el nombre de la isla tiene en inglés— desde la segunda mitad del siglo XIX, en obras de Emilia Pardo Bazán y de Ramón Gómez de la Serna.

(La Palabra del Día)

martes, enero 26, 2010

A G O R A F O B I A.

Se llama así el temor patológico a los espacios abiertos o, en forma más general, a los lugares donde no se puede recibir ayuda.

La agorafobia se vincula también al temor a los ataques de pánico, es decir, se trata de una especie de "miedo al miedo".

Entre los griegos, el lugar abierto por excelencia era el ágora, la plaza pública donde se reunía la asamblea del pueblo, la ekklesia.

Ágora provenía del indoeuropeo ger-l, que también dio lugar a voces como alegoría, categoría y panegírico.

En agorafobia, ágora aparece unida a -fobia, del griego phobos "miedo".

La raíz indoeuropea estaba vinculada a la forma gre-g- de la que surgió el vocablo latín grex "rebaño".

(La Palabra del Día)

martes, enero 19, 2010

SISMO, SEÍSMO, TERREMOTO.

Sismo, seísmo y terremoto son tres sinónimos perfectamente intercambiables que se aplican a los movimientos telúricos causados por el desplazamiento de placas tectónicas en el interior del planeta.

Los dos primeros provienen del griego seismos (agitación, sacudida) y el tercero, del latín terraemotus, formada por terrae (tierra) y motus (movimiento).

Sismo y seísmo fueron incorporadas en 1947 al diccionario de la Academia, aunque ya habían aparecido en 1918 en el de Rodríguez Navas, tras haber llegado a nuestra lengua desde el francés séisme, empleado desde la segunda mitad del siglo XIX.

Terremoto, en cambio, que aparecía en diccionarios castellanos desde 1505, a veces bajo la forma tremoto, es la palabra que realmente se emplea en el uso corriente, con excepción de la prensa y los textos de geólogos.

Y no olvidemos la expresión sinónima "temblor de tierra", registrada en todos los diccionarios castellanos, que heredamos directamente del latín "tremor terrae", ya empleada por Plinio con su denotación actual.

(La Palabra del Día)

viernes, enero 15, 2010

EL TERREMOTO DE HAITÍ.

PARA TODOS MIS AMIGOS(AS) BLOGUEROS(AS) :

José Antonio Cabrera Ramírez dijo...

No existen calificativos para poder definir con palabras el desastre natural de Haití.

Una sola imagen por los medios de comunicación vale más que mil palabras.

Realmente uno se siente muy pequeño frente a estos acontecimientos extremos y comprueba lo que es importante en esta vida.

Creo que no es el momento de hablar sino de actuar y lo podemos hacer de mil forma distintas, fundamentalmente aportando economicamente nuestro pequeño grano de arena en la medida de nuestras posibilidades.

Existen ONG dedicadas a ello como médicos del mundo u otras tantas igual de válidas.
Es hora de actuar y de ello depende la vida de miles de seres humanos.

Por favor pasadlo a vuestros blogs y que este mundo de la blogsfera se solidarice con Haití.

enero 15, 2010

martes, enero 12, 2010

A D E F E S I O.

Adefesio se deriva de la antigua locución adverbial ad Efesios, que proviene, a su vez, de las palabras latinas ad Ephesios, "a los habitantes de Éfeso", nombre de una epístola de san Pablo en la que se aludía a las penalidades sufridas por el santo durante su peregrinación a esa ciudad del Asia Menor.

Durante el tiempo que permaneció en Éfeso, san Pablo corrió serios peligros y en una ocasión estuvo a punto de ser asesinado por el populacho, incitado por mercaderes que vivían del culto a Diana Artemisa.

El Diccionario histórico de la Real Academia se hizo eco de una leyenda etimológica: un sacerdote iba a leer una de las epístolas a los corintios, pero tomó, por error, la que san Pablo había dirigido a los efesios.

Según esta creencia, hoy descartada, ésa es la razón por la cual las afirmaciones equivocadas se llaman adefesios.

(La Palabra del Día)

domingo, enero 03, 2010

C A L V O.

Los latinos empleaban el adjetivo calvus, -a, -um para calificar a los hombres que habían perdido el pelo de la cabeza.

La palabra pasó al francés como chauve, pero el sustantivo correspondiente se mantuvo en esa lengua más fiel al latín: calvitie.

El adjetivo obtuvo su mayor fama en el siglo IX, en el reinado de Carlos II de Francia, hijo de Luis el Piadoso conocido en castellano com Carlos el Calvo (en francés, Charles le Chauve).

El nombre de la religión calvinista tiene el mismo origen, puesto que se forma a partir de la latinización del nombre del teólogo Jean Chauvin (también Caulvin, 1509.1564), apellido derivado del nombre propio latino Calvinus, que proviene del adjetivo calvus.

Esta palabra latina era muy antigua: los romanos la habían heredado del indoeuropeo klawo-, de donde se derivaron también calavera y calvario.

(La Palabra del Día)